viernes, 9 de octubre de 2015

Capítulo 5 de 7 Novela Bajo un mismo cielo



mademoiselle, mademoiselle!


Me sentía tan cansada que al momento de cerrar mis ojos sentí, que caía en un pozo profundo pero a la vez, presentía una mirada penetrante y una voz grave, que me sacaba de esa inmersión y medio vislumbre.

¡Está... vivo! ¡Yo... pensé que... se lo... habían... robado! 

Sólo hasta que hablé me di cuenta de que estaba despierta y no soñaba. Con esfuerzo me incorporé y quedé sentada en el banco. El extraño ocupó el espacio que ahora quedaba disponible.

Je pensais que je trouverais ici - Supuse que la encontraría aquí.

¿Cómo... pudo... suponerlo? le pregunté

ne parlent pas français - No hablas francés?

Je comprends certains parlent espagnol - lo entiendo poco, hablo español.

Y empezó a hablar español con un marcado acento francés.
Pregunté a todos, quién había dejado la nota en la biblioteca, denunciando quién era la persona que me había robado la pintura, nadie supo responderme  además luego se noto que la persona que lo hizo tiene una bonita caligrafía aunque repetía palabras lo cuál me hizo suponer que era una persona extraña y hoy me dijo la servidumbre que teníamos una nueva huésped y es como supuse que era usted.

¿Recuperó... la pintura?  me respondió con una voz profunda, gracias a usted, si.

¿Cómo pudo darse cuenta que se lo habían robado? me preguntó, me quedé pensando y él me sonrió, no sabía si mirarlo a los ojos o su sonrisa o mejor aún desviar mi mirada, le respondí que había visto una enorme biblioteca a un lado del salón principal y no tenía sueño, decidí bajar por un libro prestado y estando ahí al momento de apagar la lampara, escuche un ruido no le di importancia, pero después lo escuche más fuerte y vi una mano abrir la ventana, lo que hice fue esconderme detrás de las cortinas de terciopelo,  y miraba sigilosamente y en el momento que se dispuso a bajar el cuadro se le cayo una bufanda que le cubría el rostro,  por medio de la luz de la ventana vi sus facciones, y tenía un enorme tatuaje en su calvicie de la bandera de aquí y la calavera en su frente, y era el mismo que me recibió al momento de hospedarme. Quería denunciar pero me dio miedo porque yo estaba en la madrugada en una biblioteca en la cual no tenía permiso de sacar ningún libro, a la vez si lo denunciaba tenía temor que por ser extranjera y no poder hablar bien el idioma, no podría responder al interrogatorio y terminaría detrás de las rejas, es por eso que hice la nota y la deje justo en los vidrios para que la pudieran ver los de limpieza, decidí salir desde muy temprano para que no sospecharan de mi.


Veo la cara de asombro que pone y me dice que rápido hablas, en la mañana estaba viendo hacia el bosque y vi que alguien salía de las caballerizas, la vi salir muy temprano, es por eso que decidí venir en su busca, la mande a buscar varias veces, usted no llegaba y ya mero va a anochecer, ya empieza a refrescar, el bosque es demasiado grande y los valles, no sabía si se había extraviado y por eso decidí echar un vistazo quería saber quién era mi huésped y que misterio encierra.


Hace un momento la encontré dormida que hasta pensé que era la bella durmiente, a la princesa que sólo podía despertar con un beso,  en medio del bosque. Le respondí que estaba cansada de cabalgar, además no dormí toda la noche, pensando en qué tal si esa persona me ve, qué hubiera pasado, además no sabía que los dueños de la campiña ya habían llegado.

Se me queda mirando por unos instantes y me dice, usted me hace pensar tantas cosas, estar tan lejos de su país, de su casa y en medio de la nada, de quién se esconde....No entiendo a qué se refiere, qué lo hace pensar que me escondo o huyo de algo o de alguien.


Supongo que sí lo sabe,la contradijo el marqués. Mas no deseo perturbarla y le prometo que, si me es posible, la ayudaré.
Lo miró con los ojos muy abiertos:
¿Por... qué... lo dice?
Como le dije, suelo dejarme guiar por mi instinto y quizá es algo que también usted hace.

Sí, así es respondí sorprendida de que él se hubiera dado cuenta de ello.

Entonces, su instinto debería indicarle que puede confiar en mí, me dijo el marqués, y voy a arriesgarme a que se indigne conmigo al decirle que ni por un instante acepto la versión de que es usted quería aire fresco, ni tampoco de que quiere conocer, acá no hay nada, solo monte, valles, montañas, bosques y mucho frío, usted huye de algún compromiso o de alguien.

Levante una mano como en ademán de protegerme, antes de decir:
¡Me... está... asustando! ¿Cómo es... posible... que sepa... todo eso?
El marqués sonrió.

¡No soy ningún niño! Cuando la vi dormida hace un momento pensé que era la "Bella Durmiente", la princesa a la que sólo podía despertar con un beso. Me intimida no sé que decir. A todo esto no me he presentado, soy Sir Marqués Pierre Lancrox  De Duvua y aún tampoco usted me ha dicho su nombre. Mi nombre, mi nombre, _si, su nombre_ es que con ése nombre de la realeza y el mío tan insignificante tan lleno del olvido_. No entiendo acaso no puede decir solo su nombre y ya sin tanto misterio, mi nombre es María del Olvido_ Para mi es más interesante su nombre que el mío_ No, eso no es verdad. María en representación de todas las mujeres y Olvido, porque cuando dices ya olvide todo, eso es una gran mentira, el olvido esta lleno de recuerdos y a una mujer nunca la olvidaran así tengan varias, cada una es diferente, como son diferentes los días y ninguno se parece al otro.

Le pregunte que hicieron con el ladrón, le dijo que le dio el perdón pero que a la siguiente no tendría consideración en mandarlo preso_ Pero por qué no lo detuvieron?_ Pensé que sería un error que se supiera lo fácil que le había resultado entrar en mi casa.

 ¡Oh, debe tener cuidado! ¡Debe proteger sus maravillosos tesoros!—Es lo que intento hacer y por eso, dos vigilantes nocturnos estarán siempre de servicio, así que pienso que habrá suficiente seguridad en el futuro._ Por supuesto usted tendrá que ser cuidadosa al tomar libros de mi biblioteca, o podrían arrestarla_ Oh por favor, por favor, por favor, permítame que los siga leyendo, he sido tan feliz estos últimos días, pudiendo cabalgar a luna, admirando sus tesoros y leyendo sus libros.

Y esperando que nadie descubra dónde está_ me dijo el marqués_ ¿ Por..qué.......lo.....dice?
Porque es verdad. ¿ O no es así?
Me rindo, mi estancia acá fue a última hora, mis planes eran viajar a Arabia Saudita, por muchas inquietudes que tengo, pero me han sucedido varias cosas  y hable con mi padre y a él le dio mucho gusto que desistiera de ese viaje, por obvias razones de la inseguridad y le dije que me quedaría a practicar el idioma, pero no en la ciudad sino en algún lugar más tranquilo, me recomendó está villa, un amigo que es guía de turismo. No huyo de nadie, solo quiero ordenar mis ideas, pensamientos, mis emociones, pero por favor, por favor, por favor, no me haga más preguntas, veo que usted es demasiado inquisitivo y muy inteligente.


Solo intento ayudarla._ Yo puedo decirle cómo puede hacerlo. Olvídeme, regrese a su casa ahora y no vuelva a pensar más en mi._ Sabe que es imposible, no puede pedir a un hombre, especialmente a uno, a quien le ha dicho que es inteligente, que se olvide que encontró a la "Bella durmiente" en su castillo y fue lo bastante tonto como para no besarla, cuando tuvo la oportunidad. Además adoro cuando me repite el por favor, por favor. Usted disfrutará conociéndome como yo disfrutaré de conocerla a usted y si tenemos que reunirnos en secreto, siempre podemos venir aquí. Me dijo que era diferente a cualquier mujer que hubiera conocido y que se sentía gratamente intrigado de una forma que no podía explicarse_ a lo cual le respondí que a todas le ha de decir lo mismo y que conmigo no era necesario tantos cumplidos, que yo no buscaba nada.


Sonriendo me dice que como yo deseaba ocultarme, él estaba encantado de que lo hiciera y en su casa, y que le prometiera que no me escondería de él. Sería muy frustrante que después de que le ayudara a recuperar un cuadro de valor incalculable, decida no volver a verlo nunca más. Sé que quiere estar sola, pero por favor no sea egoísta.


No lo soy_ Entonces podremos reunirnos aquí, sin que nadie tenga la más ligera idea de lo que hacemos.- No, no he dicho que vendré_ No puedo admitir que sea tan dura de corazón e indiferente a algo que será emocionante para ambos._ No le veo el caso de encontrarnos a solas.- No se diga más, es algo solo entre nosotros, mañana saldré de viaje, pero estaré de regreso el fin de semana, así que puede tomar todos los libros que desee leer de la biblioteca y que había mandado a reforzar puertas, ventanas y cerrojos, además de dos vigilantes nocturnos, que no habría riesgos.


El marqués llegó como había dicho y muy dentro de mi, ignoraba una vocesita que en mi interior decía que estaba feliz, porque me iba a encontrar con él, hoy.


TERMINA CAPÍTULO 5